En Behtel, una pequeña ciudad del estado de Nueva York a pocos kilómetros de Woodstock, los promotores Michael Lang, John P. Roberts, Joel Rosenman y Artie Kornfeld organizaron un festival que acabó siendo el evento del siglo, con más de treinta y dos grupos de músicos, asistencia de casi un millón de personas y… mucha presencia de sustancias.

Un éxito inesperado, hasta tal punto que los días de concierto que, en principio, iban a ser tres, tuvieron que convertirse en cuatro, y que se celebraron en unas cuantas hectáreas de terreno prestado donde acamparon la mayoría de los asistentes bajo la consigna de Paz y Rock & Roll.

Un festival en el que actuaron artistas de la talla de Jimi Hendrix, Ravi Shankar, Joan Baez, Santana, Janis Joplin, Jefferson Airplane, The Who, y muchos otros. El programa, por culpa de la lluvia y del restraso de los artistas, nunca pudo ser respetado. Sin embargo, todos se lo tomaron con el mejor humor posible, y tocaron cuando pudieron o les dejaron.

 

Un evento irrepetible, al que han procurado emular, pero nunca con igual éxito. Lo mejor fue que no se produjo ningún incidente grave, aunque los cuatro días se desarrollaron en medio de un total delirio.

Actualmente, en los terrenos donde se desarrolló este mítico festival levantaron en el 2008 un museo en recuerdo de Woodstock y de la cultura hippie.

Michael Lang, uno de los patrocinadores del concierto original, pretende celebrar el 50 aniversario de Woodstock con un concierto histórico, sobre todo para los nostálgicos del rock.