Fue uno de los platos fuertes del pasado festival de Cannes. Y aunque estaba fuera de la Competición, el certamen paró ese día para ver Whitney, la película de Kevin Macdonald sobre la estrella del pop de los años noventa Whitney Houston, la única artista que ha logrado siete números 1 consecutivos en la lista de los más vendidos en EE UU. Dotada de un talento y de una presencia mágica, su vida privada hundió su vida artística, y engullida por un torbellino de drogas y malas decisiones, falleció con solo 48 años en una habitación del hotel Beverly Hilton en 2012. Houston sufrió abusos sexuales de niña por parte de una prima, una desorbitada presión materna para lograr el éxito, un marido celoso, unas profundas dudas sobre su orientación sexual y tuvo acceso a cuanta droga y alcohol se le antojó.

El documental ya cuenta con distribución en España y fecha de estreno: 6 de julio. Y ahí podemos ver a una artista pletórica en el escenario aunque rota en su día a día. Ante la presión de su madre, que proyectó en ella todas sus ambiciones aunque también educó su voz para que fuera única, a los 18 años Houston se fue a vivir con su mejor amiga, Robyn Crawford, la gran ausente del documental. De Crawford no quieren hablar los dos hermanos de Houston en pantalla, que la acusan de ser un demonio por su lesbianismo. Pero Crawford acertó en sus decisiones artísticas: ella diseñaba los vestidos de las actuaciones, los decorados de las giras y de los vídeos musicales. En cuanto a las drogas, ni siquiera su marido, Bobby Brown -que la alejó de Crawford- estaba a su altura. Uno de los hermanos de la cantante asegura que el rapero era “un peso ligero” en consumo de estupefacientes si se compara con la artista. Todo eso y más está en Whitney, y aquí os dejamos el tráiler y una secuencia del documental.