Pese a padecer una forma leve del coronavirus, el intérprete, de 32 años, es uno de los aproximadamente 770.000 británicos que padecen el llamado ‘covid prolongado’. Vickers contrajo el coronavirus en marzo de 2020 y aunque no tuvo ni tos ni fiebre, perdió 5,4 kilos durante su enfermedad.

El olfato y el gusto, perdidos tras la infección, le volvieron solo después de dos meses, pero de una forma muy extraña.

Además del sabor a sangre, todo lo que consume o intenta consumir le huele a metal o a levadura, por lo que asume que la única opción que le queda es armarse de paciencia y esperar a que sus sentidos vuelvan funcionar con normalidad.

“No huele ni sabe a nada natural en absoluto”, comentó Vickers, quien describió sus sensaciones como “increíblemente incómodas” y “angustiantes”.

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