“Hernán hijo nunca quiso matar a su padre, solo lesionarlo por estos WhatsApp que le mandaba el padre a su polola y después enterarse de las tocaciones…”, dijo Raquel Argandoña en la primera parte de sus dichos en Bienvenidos.

La figura televisiva de 62 años rompió el silencio luego de que su hijo Nano fuera formalizado por intentar matar dos veces a su padre, Hernán Calderón Salinas. 

El estudiante de Derecho de 23 años quedó con prisión preventiva mientras dure la investigación. Sin embargo, primero fue internado en una clínica siquiátrica en espera de que se compense y luego continuará con la medida cautelar en la cárcel Santiago 1.

En esta segunda parte de la transcripción de los dichos de Raquel Argandoña, afirma que intentó hasta último minuto buscarle otra salida a los hechos, ya que sostiene que su hijo “debe tratarse, yo desde mucho tiempo que le he dicho al papá que Hernancito necesita ir al sicólogo o al siquiatra, todos nosotros”.

La panelista de Bienvenidos interpeló directamente a su ex pareja y padre de sus hijos: “Tú sabes Hernán que te lo dije: si mi hijo se mata, yo me mato”.

Estas fueron las palabras de Argandoña:

“Yo hasta el último día, hasta las diez de la noche, ‘Hernán, Hernán, Hernán, necesito hablar contigo, arreglémoslo como familia, que quede entre nosotros’. Yo no justifico lo que hizo mi hijo, por ningún motivo, yo creo que él necesita una lección, necesita un castigo. Pero estamos enfermos, debe tratarse, yo desde mucho tiempo que le he dicho al papá que Hernancito necesita ir al sicólogo o al siquiatra, todos nosotros.

“Horrible, me duele el corazón, porque yo sé que mi hijo necesita tratamiento y yo creo que Hernán también lo necesita. Pero lo que yo no entiendo es por qué un padre, Hernán, es un excelente abogado, pero él sabe perfectamente que en la cárcel la vida de una persona no se rehabilita. Él necesita tratamiento de profesionales, en la cárcel no lo va a encontrar. Entonces yo no sé qué odio tiene. Es tu hijo, Hernán. No puedo entender eso.

“No sé, algún arresto en algún lugar, un arresto domiciliario, que le pongan un brazalete, que lo obliguen, yo no puedo decir lo que tiene que hacer una jueza o un juez. Pero sí un tratamiento por un largo período, y no solo él, yo creo que toda la familia, el papá, la mamá.

“Él estudia Derecho. La verdad, si tú me lo preguntas, lo que menos me importa es la carrera de mi hijo. Lo único que quiero es que mi hijo se trate y sane. Lo demás da lo mismo, tiene 23 años. A lo mejor no puede seguir estudiando, no sé la parte legal. Pero si mi hijo sana puede ser un nuevo comienzo.

“Soy mamá, uno conoce a su hijo, te lo vuelvo a decir, el Pelao, o Hernán Calderón Argandoña, solo necesita tratamiento profesional, porque la falla la tuvimos nosotros. Nosotros somos responsables, yo soy responsable y doy la cara. Pero también su padre es responsable. De hecho, para mí sería muy fácil decir ‘perdón, mi hijo no lo crié yo, desde los cuatro años lo crío el papá’. No, ambos somos responsables”.

Amaro Gómez-Pablos consulta si es que la situación hubiese sido distinta si la madre hubiese criado a su hijo. Argandoña responde:

“Yo creo que no y te soy bien mujer, porque yo trabajo, a mí nunca un hombre me ha mantenido, por lo tanto yo necesito trabajar para mantenerme. Yo necesito trabajar para ayudar a mi mamá y todo lo que tengo es gracias a mi trabajo. Yo nunca he heredado nada de las parejas que he tenido y quizás por eso ahora veo lo que tengo y me gustaría tener nada, pero tener una familia normal.

“No sé si portaba armas, yo creo que no. Mi hijo es deportista, tenía armas y las armas estaban inscritas, pero él no andaba con pistolas ni nada en los autos. De hecho, yo había estado muchas veces presente cuando Hernán le decía, como parece que tenía permiso, estos exámenes sicológicos y todo, de repente le decía ‘Pelao, ¿por qué no me compras una escopeta para llevarla a Pelarco?’.

“Porque parece que cuando tú tienes permiso, autorización y los exámenes sicológicos, tú puedes comprar una escopeta y se la compraba al papá. Eso es lo que hablaban entre ellos.

“Yo creo que (el pacto que Argandoña tenía con el padre de sus hijos de unirse en caso de cualquier problema con ellos) se rompió ahora, porque Hernán hasta antes de presentar la querella nunca me respondió. Me decía ‘te hablo más tarde’. ‘Hernán, Hernán, ya es hora’. Me decía ‘estoy reunido con mis abogados’. Vive al frente, yo sé que no estaba con nadie. Esta es mi casa, Hernán vive en el edificio de al frente, la Kel vive a la salida del edificio del papá y mi mamá vive aquí al frente mío.

“Yo no voy a criticar a mi hija, yo soy madre de dos hijos y los amo igual. Apoyé a Kel en su juventud y también voy a apoyar a Hernán en esto. A mis dos hijos yo los amo, los quiero y siempre voy a estar a sus lados. Siempre. Yo no voy a criticar a mi hija, son impulsos que demuestran que ninguno de nosotros somos normales, que necesitamos ayuda, nada más”.

Gómez-Pablos: “¿Por qué Hernán termina en una clínica siquiátrica?”

Raquel Argandoña: “Porque piensa que el papá… No piensa, él estudia Derecho y se da cuenta que el papá lo único que quiere es secarlo en la cárcel. Se lo dije a Hernán papá muchas veces, resolvamos esto, porque puede ser sin retorno. Se lo dije. Y tú sabes Hernán que te lo dije. Si mi hijo se mata, yo me mato. Y mis cercanos sabían. Solo una madre sabe lo que yo siento. Solo las madres que engendramos a nuestros hijos y los llevamos aquí nueve meses, sabemos”

Gómez-Pablos: “Una vez que finalmente se sentencia, no hay vuelta atrás, ¿qué piensas tú al respecto?”

Argandoña: “Bueno, yo creo que esa pregunta deberías hacérsela al papá, porque el papá es el que quiere secar a mi hijo en la cárcel. Yo solamente quiero que reciba su castigo y que se trate, pero el papá quiere secarlo en la cárcel”

Gómez Pablos: “¿Y arriesga cuánto tiempo? Según los abogados”

Argandoña: “No sé, hoy día el juicio fue larguísimo. No sé cuántos, te mentiría, pero son muchos años. Yo creo que el papá lo debiera saber, como buen abogado, ¿qué padre quiere ver a su hijo en la cárcel toda la vida?”

Gómez Pablos: “En un programa hace muchos años atrás, tú dijiste que ibas a morir en agosto, y lo que ha ocurrido parece ser, de alguna manera, una suerte de muerte este 11 de agosto. ¿En qué sentido?”

Argandoña: “Se quebró mi familia. Nos dimos cuenta o yo me di cuenta que habíamos fracasado como papás. Es una muerte en vida y esa es la peor. Yo trato, pero no te dan ganas de comer, he dormido muy poco”.