Jorge Zabaleta se valió de su programa con Pancho Saavedra en Instagram para dar cuenta de una experiencia “sobrenatural” que experimentó cuando era niño y debió ser operado en el Hospital Calvo Mackenna.

“Lo más evidente fue cuando tenía 10, 11 años. Estoy en mi casa, fui a jugar a la plaza, anduve en bicicleta y llego de vuelta de esta cuestión, a la hora de almuerzo, y me empieza a doler la guata. ‘Mamá, me duele la guata’. ‘¿Qué almorzaste?’. ‘Lo que había de almuerzo’. Y a nadie más le dolía la guata, solamente a mí”.

El actor relató que el médico “le dice a mi mamá ‘este cabro tiene apendicitis y hay que operarlo’. ‘¿Cómo operarlo?’, yo cagao de miedo. Y el doctor dice ‘yo me voy inmediatamente’, porque esto era en Providencia y nos cruzábamos al Calvo Mackenna. ‘Yo me voy inmediatamente al Calvo Mackenna a ver si tienen cupo y ahí lo operamos. Usted vaya a comprarle un pijama y nos encontramos en el hospital’. Me dijo ‘si esto se pasa a peritonitis esta cuestión es grave’”.

Tras internarse, Jorge Zabaleta señala que “me dejan solo ahí con mi pijamita, cagao de susto, y entra una monjita…Y de repente como que me pone las manitos aquí (en el pecho) y me dice ‘todo va a salir bien, todo va a salir bien, no te preocupes, no tengas susto’. Yo tenía 10 años pero me acuerdo perfecto. ‘Todo va a salir bien’ y se va”.

El protagonista de “Brujas” indicó que le relató este hecho al doctor que lo iba a operar, pero “no pescó”. Tras la intervención, estaba en una camilla, aún con los efectos de la anestesia.

“Estoy ahí en uno de los pasillos del Calvo Mackenna, un hospital muy antiguo y siento que viene la monjita y me dice ‘¿ves lo que te dije? Que iba a salir todo bien. ¿Ves lo que te dije?’ Y yo estaba como en la camilla y veía el pasillo del hospital. La monjita se va y no tenía piernas…”

Zabaleta recalcó que “la miro y la veo efectivamente caminando, pero no tenía pies. Estaba levitando…Y yo quedo así. Pero como estaba medio drogado con la anestesia y todo, después nunca más la vi. Yo pregunté por ella, por la monjita, y nadie la conocía, nadie sabía de ella. Y yo decía ‘pero si me vino a ver’. Y se las describí. Incluso era de tez súper blanca, tenía los ojos claros. Y me decían ‘no, no la conocemos’. Pero igual me decían ‘aquí entra harta gente, anda harta gente en los pasillos’

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