Miley Cyrus comenzó siendo conocida como Hannah Montana, una dulce joven adolescente que triunfó en Disney Channel con una serie hecha a su medida, pero pronto su carrera dio un giro: la nueva Miley era mucho más ácida, provocativa y le encantaba la fiesta. Así fue como la artista se transformó y nos regaló uno de los mejores temas musicales de este siglo: Wrecking Ball. Desde entonces, ha pasado por varias relaciones, ha sido una persona muy polémica y no ha dudado en expresar lo que ‘le da la gana’ en cualquier momento.

Sobre el alcohol que solía consumir en el pasado, aunque de forma recreativa, Miley expone que “he estado sobria durante los últimos 6 meses. Ha sido muy importante para mí durante el último año vivir un estilo de vida sobrio, porque lo necesitaba para mejorar en mi trabajo“. Es decir, no solo la operación le ha impedido beber: para mejorar profesionalmente, ha tomado esta difícil decisión: “había pensado mucho en mi madre; ella fue adoptada y heredé algunos sentimientos que tenía. Los sentimientos de abandono, así como el deseo de demostrar que eres querida y valiosa“.

/gap